Capitulo 2

                                               Magda.  

"Sería tan inerte sulfurar tu perfume 

Como acescencia de mi ser incitando un frenesí maquiavélico"


Querida, han pasado cerca de 29 años desde tu partida, siquiera suelo por momentos olvidar que te fuiste, mientras escribo esta carta en tu honor... 

 

  • - hey Evan, estas allí? 

  • - se puede saber que deseas, Rouse? 

  • - Me han dicho que has vuelto de la cuidad, vamos haber la puerta. 

  • Vamos pasa, 

Rouse es un viejo amigo, pasábamos largos momentos en las montañas platicando sobre nuestros proyectos y claro cotorreándonos. 

  • - Valla Evan, que ha pasado, todo el pueblo habla sobre ti y quise saber si era cierto? 

  • - Bueno ha este pobre pueblo no se le pasan los chismes, verdad? 

  • - Ya sabed como es la gente de este pueblo, en fin quise saber y vine para que me lo contaras. 

  • - Decirte es como dejar que los demás, se enterasen. 

  • - Hombre, hermano, crees que yo lo andaría diciéndolo, medio pueblo saca sus conclusiones y aseguras que yo les fungiré otro rumor? Por favor no me conoces bien o que? 

  • - De acuerdo, confiare en tu palabra. 

Habían pasado cerca de 6 años, en esos tiempos conocí una mujer agradable y sencilla, como me gustan, educada, amable y muy hermosa, sus ojos eran de color café claro, cuando el sol se postraba sobre ellos, parecía que en ella brotaban otros 2 soles. En fin así era ella a grandes rasgos, claro que no te diré los detalles morbosos porque tu bien sabes, la imaginación es cabrona. 

  • - Oh, por favor! 

  • - De acuerdo, de acuerdo. 

Su cuerpo era, en otros conceptismos, diferente, en proporción al universo erótico. 

Bien así toda ella fue, pero como bien sabes, se marcho, no oude hacer nada al respecto. 

  • - Hay hermano, lo lamento mucho, pero que fue lo que...? 

  • - Pues fue cumpa de un tal Dracoly. 

  • - Dracoly? 

  • - Si así lo llaman. 

  • - Carajo, dan ganas de matarlo. 

  • - No podrías con el a pesar de los intentos, yo lo hice y me costó, 3 heridas de bala y 2 costillas rotas, las ultimas por que me hirvió la sangre y quise golpearlo, si lo logre pero sin daño aparentemente. 

  • - Volveras? 

  • - Claro, tengo que hacerle pagar por lo que hizo, mi prometida se fue y ni siquiera dijo nada, solo la mato y huyo, mínimo tengo que sacarle la verdad del porque lo hizo? 

En ese momento Evan tocó mi hombro. 

  • - Hermano, si necesitas ayuda iré contigo, nadie ha podido con nosotros, dudo mucho que resultemos heridos si combatimos. 

  • - No quiero que sufras por mi, me lamentaré mucho si algo te sucede. 

  • - Vamos hombre, nos hemos jugado la vida, además no tengo que perder nada, hay que hacerlo, por los viejos tiempos. 

  • - Bueno, esta bien, solo que debemos alistarnos, este tipo tiene fama de ser un desgraciado sin reglas, según la gente de allí, el perteneció al ejercito y lucho en varias guerras, le apodan Dracoly, ya que según se cuenta, hizo un pacto con el diablo, a cambio de no morir, ya que como cuentan, cuando regreso de la guerra, sufrió un accidente y este, lo llevo al borde de la muerte, desde allí se dedica a asesinar cuanta gente se le ocurra. 

  • - Que tipo! Parece que si necesita un escarmiento. 

  • - Por eso te sugiero volver a entrenar, si tenemos una oportunidad, podremos hacer justicia en nombre de todos los que ha matado. 

  • - Cuando empezamos? Pero antes, cual es su nombre real? 

  • - No tengo idea, solo me dijeron el apodo, al parecer, nadie dice su nombre, creo que es algo prohibido. 

  • - Las personas y sus leyendas, típico de cada pueblo. 

  • - Es como nosotros hermano, nos apodan el temible dúo, nos hemos enfrentado a bestias, pero ninguna nos ha hecho encarar a la muerte. 

  • - Exacto, bueno te veo mañana, hay que prepararnos. 

  • - Claro, y temprano por favor, aprovechemos el tiempo, no quiero dejar que siga matando gente. 

Rouse se fue a su casa, yo me quede pensando en lo que dijo, su oferta de ayuda es inigualable, hemos salido de situaciones riesgosas juntos y nada nos pasa, solo no quiero tentar a la suerte, si algo nos pasase y el muere, no me lo perdonaré. Ya era de noche, dormía un poco, de pronto escuche como tocaban la puerta como si quisiesen derrumbarla, me recordó a como toca Evan  

  • - Wey son las 2 de la madrugada, no puedes esperar? 

De pronto un viento se colaba por doquier, me asuste mucho porque no sabia de donde provenía, así que corrí por mi espada y  dispuesto a blandirla, dije nuevamente. 

  • - Quien es? 

Esperando a que mínimo me contestaran con un " soy la muerte" pero no. 

  • - Señor, Evan, habra por favor, tengo noticias sobre usted ya sabe. 

Me quede confundido, se muchas cosas pero me intrigaba que no supiera lo que debería saber, sabiendo que se algo. 

  • - Bueno, aguarde un momento. 

Con la espada dispuesto a lo que fuera, abrí la puerta. 

  • - Si dígame? 

  • - Señor Evan, es sobre Dracoly. 

  • Pasa viejo  

El señor era de una edad moderada para el 56 años y se veía joven, su voz no se notaba cansada y rugosa, como casi todos los de esa edad. 

  • - Ha sucedido, Dracoly, a matado a 7 personas incluyendo, hombres, mujeres y niños. 

  • - Pero que le pasa a este sujeto? 

  • - Señor Evan se lo suplico, ayúdenos. 

  • - Disculpe, no puedo, no estoy en condiciones de ir a buscar venganza por esas personas que no conozco. 

  • - Usted fue testigo de la muerte de su prometida a manos de este salvaje. 

Me quede atónito, no porque no supiera, más bien porqué, algo sabia de mi, que realmente me llamaba la atención y no por Magda, pensé que realmente, le contaron hechos de mi. 

  • - Dígame señor, que más sabe? 

  • - Es usted junto con otra persona el que conforma al Dúo, aquellos asesinos a sueldo, que son justicieros. 

  • - Señor se equivoca, ahora le pido amablemente que deje mi hogar. 

  • - Pero señor Evan, si nadie hace algo al respecto con, Dracoly, ese mal nacido no recibirá castigo de nadie y seguiría, matando inocentes. 

  • - Le pido que se aleje de aquí, señor. 

  • - Fue mi esposa. 

  • - Perdón como dijo? 

  • - Mi esposa e hijos fueron asesinados entre los hombres, que perseguía, le suplicó le pagaré bien. 

  • - No puedo ayudarle, hasta luego. 

Cerré la puerta, y no dije nada más, hasta donde el sabe, yo solo soy un hombre ordinario, de donde saco la idea de que soy parte del dúo, o quien le dijo? En el pueblo se dan una idea, pero nadie acierta.


Sa. J. Jalley

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